Hoy despedimos a Pablo Acosta, un docente que ha dejado mucho más que lecciones: ha dejado cariño, ejemplo, compromiso y una forma de entender la educación desde el corazón.

Fue un día lleno de emociones, detalles y lágrimas compartidas. Cada gesto, cada palabra, cada aplauso reflejaba el inmenso cariño y respeto que el alumnado, las familias y el profesorado sienten por él.

Gracias, Pablo, por tantos años de entrega, por acompañar con paciencia y alegría, por inspirar y por recordarnos que enseñar también es dejar huellas bonitas en los demás.
Te llevas parte de nuestra historia… y dejas en nosotros una que no se borrará nunca.

Este es el vídeo resumen:

Este es el vídeo del pasillo de aplausos: