El pasado sábado, 21 de febrero, tuvo lugar en el Instituto el IV Encuentro de antiguo alumnado correspondiente a la promoción 2014 – 2016 de Bachillerato y del Ciclo de Farmacia.
El acto resultó muy emotivo y sirvió para recordar vivencias y anécdotas de años pasados.
Agradecemos al alumnado y profesorado que nos acompañó en dicha efeméride.
MENSAJE PARA LA PROMOCIÓN DE 2016
Es emocionante reunirse con los compañeros y compañeras diez años después, encontrarse con profesores y profesoras, recorrer los pasillos y aulas del Instituto y evocar vivencias, sentimientos e ideas de la adolescencia.
Posiblemente hayamos olvidado mucho. ¿Qué nos queda? La memoria tiende a preservar aquellas lecciones y acontecimientos que se vivieron con una mayor intensidad emocional: lo que provocó sorpresa, lo que fue muy divertido, lo que arrancó lágrimas de tristeza o alegría.
A los profesores y profesoras nos gusta pensar que no solo retenéis conocimientos académicos y una colección de anécdotas de vuestro paso por el Instituto, sino que el Instituto tuvo una influencia positiva e importante en vuestra educación. Eso lo notamos especialmente en el alumnado que demuestra un sentido de pertenencia a esta comunidad educativa, que se siente orgulloso de ser de La Madraza y que se identifica con los valores y el estilo de este centro.
El sentido de pertenencia a un grupo tiene ventajas. La persona individual tiene unas capacidades limitadas que se multiplican cuando forma parte de un grupo. Las familias, las asociaciones y las instituciones son capaces de impulsar grandes cambios y proyectos. De la misma manera, la coincidencia de profesorado, alumnado y familias hace que la educación sea más eficaz (toda la tribu educa) y permite asumir retos colectivos con más éxito.
Pero el sentido de pertenencia a un grupo se puede convertir en un problema. Eso ocurre cuando nos comparamos con otros colectivos, cuando ponemos el énfasis en lo que nos diferencia y nos consideramos superiores al resto. La identificación excesiva y acrítica con un grupo es un problema porque asumimos los dictados de líderes incuestionables y nos dejamos llevar por una masa con un comportamiento gregario.
Para entender los peligros del sentido de pertenencia llevado a la exageración pensemos en los seguidores ultras de los equipos de fútbol. Por defender los colores de una camiseta llegan a la irracionalidad, al rechazo del rival e incluso a la violencia; también sucede con algunos grupos religiosos y políticos.
Los colectivos que tienen un perfil identitario rígido reducen sus mensajes a sencillos eslóganes que conectan con emociones básicas: el orgullo de la identidad propia, el temor-asco ante quienes son diferentes, la euforia arrolladora en las victorias y la rabia desaforada ante los fracasos. Las emociones se disparan sin necesidad de argumentación, basta un himno, un color o cualquier símbolo que identifique al grupo.
Frente a esta identidad tóxica que conlleva la pérdida de la libertad individual (conocemos el poder de la presión del grupo), el IES La Madraza ofrece una identidad más abierta, una identidad difusa que no pone el énfasis en lo que nos diferencia y que promueve el razonamiento frente a la reacción visceral. En La Madraza sí tenemos una identidad y unos valores que nos caracterizan y que nos movilizan hacia proyectos culturales, solidarios y ambientales.
Cualquiera de las personas que ha pasado por este Instituto podría enumerar valores de La Madraza. Habría diferencias, pero muchas coincidencias. Según un sondeo informal realizado en 2022 entre el profesorado, las características de La Madraza son la creatividad, la ilusión, el compañerismo, la participación, el medio ambiente, la igualdad, la convivencia, las actividades extraescolares y el «sentirse bien».
Según la profesora Olga Martínez en este centro se ha producido un fenómeno de serendipia, la aparición de un clima excepcional de forma aparentemente mágica. ¡Eureka! Pero no se trata de magia, sino del resultado de la sinergia de muchas personas que comparten una forma de entender las relaciones personales y la educación (mucho más esforzada) y unos valores básicos. Son los valores que sustentan las sociedades democráticas como la libertad, la igualdad y la justicia, que se concretan en comportamientos como el respeto y la generosidad. A estos se añaden valores orientados al desarrollo individual como la responsabilidad, la alegría o la creatividad.
Estos valores se combinan de una manera personal: cada docente y cada estudiante toma proporciones diferentes de cada uno de ellos, aporta valores originales y los concreta en comportamientos cotidianos. Por tanto, la comunidad de La Madraza sí tiene una identidad, una identidad abierta.
Pablo Acosta Robles














El antiguo logo de la Madraza siempre nos acompañará, recordándonos el trabajo de nuestro compañero y artista, Norberto Castillo.