El alumnado de 1° de bachillerato de La Madraza se lanza a la aventura en la Warner, con risas que compiten con el rugido de las montañas rusas. Entre sustos y selfies, descubren que la verdadera emoción no está solo en las atracciones, sino en la complicidad que se teje entre ellos. El tiempo parece acelerarse, como si también viajara en caída libre, dejando momentos que se quedarán suspendidos en la memoria.